Los libros que hablaran de sexo por entonces, estaban vetados. Entonces circulaban clandestinamente, con cierto éxito editorial. Aquí se mencionan algunos de los más relevantes. L a literatura erótica fue un género secularmente prohibido, en tanto que sus autores se vieron forzados al anonimato. Así, muchas obras eran destinadas a la hoguera, y otras condenadas a los "infiernos" de las bibliotecas. Cuando en 1800 apareció anónimamente el primer libro erótico, El hijo del burdel, inmediatamente se reconoció su arte de multiplicar acontecimientos sin dar respiro a lector: "... Mis manos trémulas de deseo erraban entretanto por el cuello de mi bella amante. En seguida sentí una de las suyas que se me deslizaban a lo largo del muslo. ." Se trataba de Charles Pagault Lebrun -escritor muy apreciado por Napoleón- que llevaba una vita tan fértil en aventuras como lo fueron sus novelas. A partir de entonces, los libros obscenos constituyeron incomparables documentos de la...