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José Miguel Cárdenas, fue un torero colombiano que ya no tendría demasiados seguidores por su avanzada edad, pero que dejó una honda huella dentro del mundo taurino de los 60s.  Se fue para España siendo un aficionado con ímpetu y ganas de sobresalir con su arte, que  aprendió en su pueblo, observando el comportamiento de los campesinos que arreaban bestias y asistiendo a las corridas.  Así desarrollaría un estilo que se llamó el tremendismo y que influenció a grandes celebridades del toreo. Pero este libro  LOS DOCE APÓSTOLES DE LA NADA, sobre la vida de faraón Akhenatón, recogió sus propia búsquedas, de tipo espiritual y esotérico.  Era un amante de la cultura egipcia, y escribía versos.  Aquí desarrolló toda una visión de vida de lo que significa el desarrollo espiritual de un líder político, su simbología, su iniciación, su visión.  Una visión que pudo desarrollar al amparo de la Orden de Rosa Cruz a la que pertenecía llegando a su grado máximo(33) de logro espiritual.  No obstante
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Roca ¡Alta roca de silencio! En tus grutas interiores ha soñado El agua sus secretos más distantes Y el viento sus faenas más amargas. Hazme de tus hijos bien nacida Eterna flor que nace en las fronteras De la noche que en tu frente se persigna. Alcánzame tu mano enardecida Pues inmune te levantas Evitando el asalto y el derrumbe. (Del Son Del Silencio: Mutaciones II). 2 María Alejandra Méndez Garzón y Chucho Barbosa 1 vez compartido Me gusta Comentar Compartir
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POEMA A LA ABUELA Ahora duermes un alto sueño Ajena ya a todo lo que te rodea. Voces... Pequeñas voces te llaman Desde la lejanía. Una madre perdida en el horizonte Y a su lado, Una joven de blusa a la marinera calla Asombrada por la vida que florece. Luego... Vendrán los hijos Como un huracán en la memoria Para desatar tus manos. Pues la vida tiene también sus pequeñas recompensas: Una mesa para tantos, Una lora consentida y virulenta. El aroma de unos granos de café: Nietos y biznietos Jugando con tus manos La sonrisa cómplice Refugio de múltiple agonía. Todos tienen Algo que decirte Abuela: Porque fuiste como el cedro Que refresca con su sombra A aquellos que le buscan. Mas ahora DUERMES Para ir tras los naranjos en flor, Aquellos que dejaste olvidados por el camino. "Es hora de regresar A la fuente sempiterna Que me vio nacer para bendecir mis pasos". Y es hora de contemplar el rostro De aquel ángel Que dirá tu nombre Para llevarte hasta el Altísimo. Pues regresas a la Ti
  No se decir "Nada" A Jairo Elías     Me sobrepasa esa mirada triste De calles oscuras y abandonadas El brillo de sus ojos teñido con asombro Del dolor humano y la iniquidad. Me sobrecoge, el no haber estado allí Para curar su tierna sonrisa con mis flores O proteger esas manos de quien fuera Testigo de mi vida y mi nostalgia. Mas bendecido su espíritu cual Beethoven Se eleva con las notas de un piano celestial Haciéndole padre e hijo predilecto Mientras pase el vendaval de aquellos años. Mas sin saber decir NADA: siempre duele En esta su penúltima partida. Aunque deseo sinceramente que regrese Con esa luz plena entre los ojos.