UNA REFLEXIÓN SOBRE EL SILENCIO Antes del sonido hay un umbral invisible: ese es el silencio. No como ausencia, sino como territorio sensible. El músico va aprendiendo pronto que no todo se dice tocando: a veces se revela más cuando se calla. Y es que el silencio no es vacío; es respiración, espera, latido interior de los seres que escuchan. En un mundo como el nuestro, más si estamos en la ciudad, vivimos rodeados de ruido: información, motores de los carros que pasan, aviones, voces superpuestas, pantallas que no duermen. Pero el silencio no es simplemente lo que falta cuando todo se apaga. Es un estado de atención. Es la posibilidad de percibir el mundo sin invadirlo. Escuchar, más que oír, implica una ética: dejar espacio. Claude Debussy decía que la música es el espacio entre las notas. No se refería solo a una técnica compositiva, sino a una forma de comprender el tiempo. Cada pausa sostiene el sentido del sonido que la precede y del que vendrá. Sin silencio, la música no...